Información publicada por el CEFID-AR y otras referencias

Los informes del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina que se utilizaron para la elaboración de “De Swiss Leaks a Panamá Papers” se detallan a continuación.

Análisis del Stock Acumulado de Activos Externos y PBI

Para “Análisis del Stock Acumulado de Activos Externos y PBI” nos basamos en el documento: FUGA DE CAPITALES III. ARGENTINA (2002-2012), de Jorge Gaggero, Magdalena Belén Rúa y Alejandro Gaggero.

Cita texual de las pág. 67 a 69:

“Estimación de J. Henry
La estimación de James S. Henry (2012) es calculada a través del Método Residual. En su trabajo toma 139 países clave, que los llama “países fuente” -la mayoría son países de bajos o medianos ingresos-, y calcula para todos ellos los flujos de fuga de capitales año tras año. La innovación del cálculo de Henry resulta ser que a dicho monto le agrega el rendimiento que esos capitales offshore generan año tras año, tomando una tasa de interés conservadora correspondiente a los Certificados de Depósitos a 6 meses (6 months CD rate).

Estimación propia
Partiendo del enfoque utilizado por Henry (2012) se decidió calcular el stock de activos externos incorporando algunos cambios en los puntos considerados problemáticos de su metodología. Para obtener los flujos anuales de salida de capitales en el período 1970-1998 se utilizaron los resultados de Basualdo y Kulfas (2002) por presentar una confiabilidad mayor. Entre los años 1999 y 2012 se realizó el cálculo del flujo a partir de los datos de la Balanza de Pagos. Teniendo en cuenta que el cálculo convencional del método residual puede subestimar el monto de la fuga de capitales cuando se produce una quita en la deuda, se decidió “neutralizar” el efecto de la misma durante el año 2005, considerando que la reducción del stock de deuda que se verificó ese año se debió a la reestructuración y no a pagos que efectivamente se realizaron (la misma decisión se tomó en Sbatella et. Al., 2012). De esta forma se solucionó uno de los problemas que presenta la serie de Henry, ya que la misma muestra una cifra negativa en el flujo de fuga de 2005, que en realidad se debió al problema metodológico mencionado.
Una vez que se obtuvieron los números de flujo anual de salida de capitales, se estimó su rendimiento financiero acumulado a lo largo de los años mediante algunos supuestos sumamente conservadores. En primer lugar, se consideró que el 90% del flujo anual era destinado a algún tipo de inversión en el exterior y que sólo el 10% restante iba a consumo de bienes no durables o turismo. Para estimar el interés del capital destinado a inversiones financieras se tomó la tasa de interés de los Certificados de Depósitos a 6 meses (6 months CD rate, secondary market), al igual que Henry (2012). Esto implica considerar que todo lo invertido fue destinado a una actividad que ofrece rentas muy bajas en comparación a otras, como por ejemplo la inmobiliaria. En este sentido, es altamente probable que la estimación subestime el monto real del stock de activos offshore.”

Montos Estimados en Millones de Dólares Fugados por Año

En este caso, utilizamos los datos publicados el el CEFID-AR en “DEUDA EXTERNA, FUGA DE CAPITALES Y RESTRICCIÓN EXTERNA. DESDE LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR HASTA LA ACTUALIDAD“. Exhiben tres métodos para calcular estos valores. Citamos textualmente el informe:

“Existen diversos métodos para estimar la fuga de capitales, los cuales, dada la complejidad del fenómeno, tienen ventajas y desventajas. Uno de ellos es el “método de stocks” que se basa en información que provee el INDEC acerca de los activos declarados y estimados que los residentes locales mantienen en el exterior, en lo que concierne a activos inmobiliarios, inversiones directas, inversiones de cartera (depósitos bancarios, dinero en efectivo, bonos y títulos), etc. La ventaja de esta estimación se vincula con el hecho de que es un cálculo directo y sustentado en fuentes oficiales; sin embargo, esta medición desatiende la posibilidad cierta -y, como se mencionó, sumamente difundida- de la manipulación de “precios de transferencia” y/o de “préstamos intrafirma” y/o de otras combinaciones económicas, subestimando el volumen de la fuga de divisas. Además, las estimaciones varían con las fluctuaciones de las cotizaciones de los activos externos así como del tipo de cambio, generando distorsiones en el monto de la fuga original.
Otra aproximación a la cuantificación de la fuga de capitales se puede alcanzar recurriendo a diversas metodologías indirectas, la más importante y tradicional de ellas es el “método residual de balanza de pagos”. Se trata de una medición más amplia que considera todas las divisas que ingresan al país (vía endeudamiento externo, inversión extranjera, saldos de la cuenta corriente) que no se transforman en reservas del Banco Central. El resultado de esta ecuación refleja la salida de capitales locales (cuando es positivo) o, por lo contrario, la repatriación de capital local (cuando es negativo). En otras palabras, todos los ingresos de capitales que no sean aplicados al financiamiento del incremento de las reservas oficiales o del pago neto del intercambio de bienes y servicios (incluidos los del endeudamiento) son considerados aquí como capitales fugados.
Al igual que en la metodología anterior, el método residual también puede distorsionar el stock y el flujo de los capitales locales radicados en el exterior. Un peligro potencial que acarrea es que el residuo incluya montos no asignables a formación de activos en el exterior sino a errores y omisiones en el registro en algunas de las variables de la balanza de pagos. De allí entonces que el principal riesgo de esta metodología sea la sobrestimación de la fuga de capitales. Sin embrago, este método también incurre en la misma falencia del método de stocks en tanto excluye la transferencia de recursos al exterior vía los precios de transferencia, lo que genera, en este caso, el efecto potencial contrario: la subestimación de la fuga.
En la última década se incorporó una nueva forma de medir la fuga de capitales a través de las estadísticas del mercado único y libre de cambios que proporciona el Banco Central, el que se denominada como “método del balance cambiario”. A partir del relevamiento de todas las transferencias operadas en el mercado formal de divisas se obtiene la formación de activos externos del sector privado no financiero, a las cuales se le deben sustraer el monto de las divisas que regresan a dicho mercado en forma de depósitos que contabiliza el Banco Central en sus pasivos. A pesar de alcanzar un elevado grado de precisión, su principal desventaja radica en que este método no registra las operaciones que no se efectúan en el mercado único y libre de cambios, tales como ciertas exportaciones que cuentan con régimen especial hasta 2012 (mineras y algunas petroleras), además de desatender el mercado informal de cambios y diversas operaciones como el “dólar bolsa” o el contado con liquidación, que cobraron trascendencia en las postrimerías de 2011.”

La estructura de los flujos ilícitos globales

Citamos este extracto del documento  “LA FUGA DE CAPITALES II. ARGENTINA EN EL ESCENARIO GLOBAL (2002-2009)” de Jorge Gaggero, Romina Kupelian y María Agustina Zelada:

Citamos el documento de la CEFID-AR:

“Resulta notable la medida en que la composición global de estos flujos contradice a la versión que ha sido impuesta a través de los medios masivos de comunicación e, incluso, de muchos enfoques académicos. En general, la literatura generada en los organismos multilaterales de crédito y –también- la acción de ONG´s tales como Transparency International son responsables de la percepción hoy establecida: estos flujos se originarían dominantemente en las actividades criminales”.

“Las operaciones ilícitas de origen “comercial” son algo más importantes (explican más del 64% de estos flujos) y, consiguientemente, las de origen “criminal” levemente menores (menos del 36%), incluidas las operaciones originadas en la “corrupción gubernamental” (5 puntos del total,contra 3 puntos del promedio global).”

“Fuente: Elaboración propia sobre la base de Raymond Baker, “Capitalism´s Achilles Heel”, 2005”

Coeficiente de GINI y ratios entre los ingresos

La brecha de ingreso relativa a la población y a las condiciones de vida es la razón entre el ingreso per cápita familiar promedio del decil con mayores ingresos y el ingreso per cápita familiar promedio del decil con menores ingresos.

Relevancia: la brecha de ingresos nos permite ver el grado de discrepancia entre el decil de ingresos mayores y aquel de menores ingresos (representa cuantas veces obtiene el primero, el ingreso del segundo). Si bien no permite ver que ocurre al interior de esos deciles, ni lo que ocurre en los deciles medios, resulta una aproximación a la distribución del ingreso, ya que sociedades más igualitarias tienen un valor de Brecha de Ingreso menor. Una mejor distribución del ingreso favorese el desarrollo económico y social sostenido, por lo que alcanzar este objetivo debe ser prioritario para la sociedad.

Para calcular la Brecha de Ingreso, es necesario primero determinar el ingreso medio per cápita por decil. Para esto, se ordena a la población de menores ingresos a mayores ingresos, lográndose los rangos de ingresos de cada uno de esos deciles, los cuales están compuestos por igual cantidad de personas.

La información se obtiene de la  Encuesta Permanente de Hogares realizada por el INDEC. Dicha encuesta releva datos de  los diferentes aglomerados urbanos, por lo que el ingreso per cápita por decil, correspondiente a cada provincia, pertenece a los aglomerados urbanos que la componen. Aquellas jurisdicciones que posean en su territorio más de un aglomerado relevado por la EPH, tienen asignado un promedio ponderado por la población de referencia de cada uno de los aglomerados que la integran.

Por último, una vez obtenido el ingreso medio por decil se divide el promedio de ingreso per cápita del decil de mayores ingresos (D10) sobre el promedio de ingresos per cápita del decil de menores ingresos (D1).

Provincia (Ciudad) Promedio de ingresos del decil 10 (D10) Promedio de ingresos del decil 1 (D1) D10/D1
X 3.406 145 23,48

Fuente: Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata.

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